Mitos y verdades del autismo

Ciertas visiones sobre el autismo que provienen de la cultura popular y otras, originadas en postulados científicos erróneos, no solo han confundido a los padres de niños con este diagnóstico, sino que también han impedido establecer un apoyo adecuado desde temprana edad.

Desde mi punto de vista, es de vital importancia que los papás acudan siempre a especialistas actualizados y “sensibilizados” en el tema, para que sus niños puedan recibir el acompañamiento que necesitan. Pero además de esto, es invalorable el soporte, la luz, la mano amiga, que se puede conseguir en las redes que forman padres de niños con la misma condición.

En 1943, fue Leo Kanner, quien dio nombre a un conjunto de síntomas que llevan hoy el nombre de Trastorno del Espectro Autista (según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales-DSM 5), en el que se agrupan los diversos grados y manifestaciones del TEA, dando un paso importante para la comprensión y abordaje del mismo. Según otros especialistas en el tema, “el autismo es un trastorno que se caracteriza por tres déficits básicos: el verbal, el comunicativo y el afectivo; está acompañado de conductas obsesivas y persiste toda la vida”.

No obstante, aun cuando existan déficits en esas tres áreas, no significa que se registren de manera uniforme en todos y que el niño no pueda registrar progresos importantes, por medio de tratamientos adecuados, que incluyen tanto intervenciones desde la Psicología, Logopedia, Terapia Ocupacional y otras disciplinas, así como por la terapia farmacológica en algunos casos, para atender la ansiedad o depresión. Por eso es muy importante que los padres estén al tanto de cuáles son las falsas creencias que se dan en torno al TEA, así como también su contrapartida, para que ayuden en forma adecuada a sus hijos.

¿Las personas con TEA no se comunican?

Si bien un porcentaje importante de personas con TEA no llegan a desarrollar el lenguaje vocal, al menos en su generalidad, esto no significa que no se puedan comunicar. El acto comunicativo no se restringe al habla; su función también se cumple a través de expresiones que transmiten sentimientos, necesidades y cuyo desarrollo permite una interacción más fructífera del niño con sus padres y su entorno familiar o educativo en general.

Que los padres estén abiertos y atentos a esas otras formas de comunicación como gestos, señales y palabras que probablemente no formen frases completas en algunos casos de TEA pero que cumplen con la función comunicativa, puede hacer una diferencia importante en el desarrollo del niño. Tal como señala el psicólogo Mario Colombo, lejos de encontrar ausencia de comunicación, se está en presencia de otras modalidades de la misma, ya que el lenguaje de signos, un berrinche, tomar de la mano a un adulto, señalar cosas, constituyen actos comunicativos. La tarea de los padres o de los cuidadores será desarrollar aún más ese “sexto sentido” que les permita entender el mundo de su hijo.

¿Las vacunas causan autismo?

Gracias a una publicación realizada en la revista médica Lancet en 1998, de un estudio realizado sobre una muestra de 12 niños, 8 habrían obtenido un diagnóstico de TEA, luego de recibir la vacuna triple viral. El timerosal era el elemento que supuestamente estaba asociado a varios efectos adversos, entre ellos el de causar autismo, pero no hay evidencias sobre la neurotoxicidad de su compuesto etilmercurio.

Ante los preocupantes hallazgos, publicados en la prestigiosa revista, siguieron muchos estudios que no hallaron esta relación entre vacunas y TEA. Posteriormente, se descubrió que el autor principal de la publicación, Andrew Wakefield, realizó una alteración deliberada de los resultados, con el interés de patentar una vacuna propia e incluso los coautores de su estudio se retractaron. Esto se tradujo en la prohibición de que Wakefield ejerciera profesionalmente en el Reino Unido, pero ya el daño de la difusión estaba hecho y al día de hoy, muchas personas desconfían de las vacunas y optan por no inmunizar a sus niños.

¿Son personas incapaces de sentir o expresar afecto y prefieren el aislamiento?

Como cualquier ser humano, los niños y adultos con TEA, experimentan sentimientos como enojo, miedo, amor y establecen vínculos de apego con sus seres queridos, aunque el modo de comunicar tales emociones, pueda resultar poco común.

Por otra parte, la conceptualización actual que se recoge en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales-DSM 5, es que la sintomatología puede variar según cada individuo, manifestándose desde lo más leve a lo más severo. Por lo tanto, no podemos hacer generalizaciones, todo variará según cada quien y el grado que presente; y del entorno donde se desenvuelva el niño.

Con toda seguridad les puedo decir que una vida rica en relaciones y afectividad, proporcionada por los padres y toda la familia, también influirá significativamente y de manera positiva en la conducta.

¿Tienen una discapacidad intelectual o por el contrario, una inteligencia superior?

En este aspecto, los mitos se mueven en extremos. O bien se considera de entrada que los niños diagnosticados con TEA tienen o tendrán una discapacidad intelectual, una creencia errónea que se sostiene en parte por las dificultades con el lenguaje que algunos experimentan, según el grado de autismo o que, por el contrario, desarrollarán una inteligencia superior en áreas específicas como las matemáticas, por ejemplo.

Tal como se plantea en el DSM 5, al poseer este trastorno en un espectro amplio, un porcentaje de personas con TEA tiene asociada una discapacidad intelectual, pero otras podrán no solo realizar estudios medios sino incluso superiores y desarrollar independencia para su vida adulta. En todo caso, solo el diagnóstico y acompañamiento profesional adecuado, podrá evaluar a cada individuo para que éste desarrolle competencias, apoyado por su entorno familiar.

En cuanto al desarrollo de habilidades especiales, un mito muy difundido por la industria cinematográfica, en filmes como Rain Man, en el que el protagonista tenía una inteligencia superior en matemáticas, pero deficiencias en todas las demás áreas, no es tampoco una condición que se repita en todas las personas con TEA. Ese fenómeno, conocido como Sïndrome de Savant, puede darse en uno de cada 10 individuos con autismo.

¿A qué se debe esto? Hay diversas hipótesis. Algunos investigadores sugieren que al ser liberado el cerebro de algunas funciones, se puede concentrar mejor en otras; otros indican que las personas con TAE de talentos especiales, puedan crear sus propias reglas y ajustarse a ellas, y así pueden identificar patrones en su alrededor, lo que les puede permitir extraer las características esenciales de su mundo visual, memorizarlas y a partir de ello, lograr hazañas de cálculo.

En fin, lo que nos muestran los avances actuales del estudio del Trastorno del Espectro Autista, es que cada caso debe ser evaluado por separado, ya que existen herramientas de diagnóstico y tratamiento diferenciados, que son los que pueden permitir que cada niño con TEA logre desarrollar todo su potencial en el presente y para su futuro.

¿Tienes alguna otra duda? Escríbeme, estaré dispuesta a ayudarte en lo que esté a mi alcance. Sé que recibir un diagnóstico al principio crea mucha incertidumbre y temores, por eso hay que buscar apoyo con los especialistas adecuados.

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