8 consejos para guiar a tu hijo en el proceso de dejar los pañales

Antes de invitar o “presionar” a tu pequeño a dejar los pañales, es necesario que estés segura de que está preparado para dar este paso tan importante, porque, aunque lo veamos como un acto muy natural, al igual que dar sus primeros pasos, esta será otra gran conquista de tu hijo.

Pero ¿por qué es importante reconocer que llegó el momento de dejar los pañales? Porque si no se hace en el momento justo, se corre el riesgo de conseguir respuestas o comportamientos contrarios, que, tal vez, lo alejen de tan ansiada independencia.

Consigue las señas

  • Madurez fisiológica. Esto significa que el pequeño debe tener a tono los músculos que rodean los orificios del ano y de la vejiga. Igualmente, sus neuronas deberán estar interconectadas para permitir que llegue al cerebro la información de lo que está sucediendo en sus intestinos o vejiga. Estas dos características le permitirán controlar a voluntad sus micciones y evacuaciones. Todo esto ocurre, aproximadamente, entre los 18 meses y dos años y medio; sin embargo, esto puede adelantarse o retrasarse un poco según el niño, sin que esto implique una complicación grave.
  • Buen desarrollo psicomotor. Puede sentarse y pararse solo, tiene la capacidad de quitarse o ponerse alguna prenda de vestir.
  • Es independiente. Muestra actitudes de querer realizar ciertas actividades “el solo”.
  • Tiene interés por imitar la conducta de los mayores, y le agrada complacer a sus padres.
  • Regularidad en las evacuaciones.  Es capaz de mantenerse seco por más de dos horas, por ejemplo, se despierta limpio de sus siestas.
  • Sabe reconocer el momento en el que se le presentan las ganas de hacer “pipí” o “pupú”.
  • Sabe la diferencia entre estar seco o mojado y entre sucio y limpio.
  • Tiene habilidad para expresarse. Así no hable con claridad, logra comunicarse contigo y hacerte saber lo que quiere.

Paciencia es la clave

El proceso para dejar los pañales tarda, en promedio, de dos a seis semanas para el control diurno y de seis meses a un año para el nocturno. Se debe tener muy en cuenta, que no es recomendable iniciar el entrenamiento si se está ante una situación inusual como el nacimiento de un hermanito, una mudanza, cambio de colegio o problemas familiares. Es preferible esperar a que retorne la rutina al hogar para emprender esta tarea.

  1. Acompáñalo con frases positivas que premien el esfuerzo que está realizando. Que sienta que lo estás guiando, no presionando.
  2. Léele o invéntale historias de cómo ir al baño. Esto le ayudará a reconocer cuándo tiene ganas y así podrá avisarte con anticipación de que se avecina el momento de hacer “pipí” o “pupú”.
  3. Demuéstrale cómo se hace. No le impidas a tu pequeño entrar contigo al baño, todo lo contrario, permíteselo, el ejemplo será la mejor enseñanza.
  4. Intenta averiguar qué prefiere tu hijo, ¿la bacinilla o la poceta? Si su elección es la primera, puedes invitarlo a que la “personalice”, de esta manera sentirá que le pertenece y tendrá una relación positiva y mostrará interés por utilizarla. Si escoge la segunda, lo mejor es que tenga un adaptador para poceta y que además tenga un banquito o escalerilla para que se sienta seguro y no tenga sensación de que se va a caer.
  5. Al comienzo invítalo sentarse vestido y hacer el simulacro de que está evacuando u orinando. Luego, puedes sugerirle “practicar” sentándose sin los pañales, para este fin resultan muy útiles los pañales que asemejan la ropa interior, son fáciles de subir y bajar, y lo protegen de los accidentes.
  6. Cámbiale los pañales en el baño, y muéstrale cuando desecha el contenido en la poceta, así ira asociando su función.
  7. Invítalo a ir al baño un rato después de haber comido, esto coincidirá con los movimientos intestinales, tal vez se le manifiesten las ganas de hacer pipí o pupú y lo ayudará a identificar el momento en las ocasiones siguientes.
  8. Después de que el niño logre controlar sus esfínteres durante el día, todavía tendrá que seguir usando pañales durante la noche, esté proceso tardará un poco más debido a que son muchas más las horas que necesita controlar la orina. A medida que pasa el tiempo, el pequeño podrá mantenerse seco por más tiempo, y serán cada vez más frecuentes los días que amanezca seco, este será el indicativo. Es recomendable acondicionar la cama con algún material impermeable para proteger el colchón, antes de decidir retirarle los pañales durante la noche. También habrá que tenerle una muda de ropa limpia para que él mismo se haga cargo de lo sucedido y así evitara que suceda de nuevo.

Sé que, con paciencia y amor, tú y tu hijo lograrán conquistar esta meta de dejar los pañales. También sé que seguirán construyendo una relación cercana que los ayudará superar los retos que se le presenten.

Por acá dispuesta a apoyarlas y responder cualquier inquietud que tengan. Ah, y si tienen alguna otra recomendación sobre este tema, compártanla en los comentarios.

Related Posts
Leave a Reply

Your email address will not be published.Required fields are marked *