15 actividades para estimular la motricidad fina en casa

La motricidad o habilidad para realizar movimientos y gestos nos acompaña desde el nacimiento y se va perfeccionando durante el crecimiento. Básicamente, la motricidad se divide en dos tipos: gruesa y fina, en función de los grupos de músculos que participan en el movimiento que se realiza.

La motricidad gruesa nos ayuda a usar los músculos largos del cuerpo para gatear, caminar, correr, saltar, escalar, montar en bicicleta, nadar y otras actividades físicas.

La motricidad fina es la que tiene que ver con los movimientos cortos y precisos de nuestras manos y pies, como la habilidad de agarrar un lápiz, atarnos las trenzas de los zapatos, y también con los músculos de la cara cuando hacemos muecas.

El bebé va desarrollando sus habilidades motrices finas al explorar el mundo a través del tacto: al tocar, agarrar y soltar los objetos a su alcance. Luego aprenderá a jugar con ellos y de esta forma irá ejercitando los músculos de las manos y los antebrazos, obteniendo así precisión en el agarre y control de su propia fuerza.

Cuando los niños usan las manos para realizar tareas, la coordinación entre sus manos y su vista se va perfeccionando. Esto es especialmente necesario para aprender a colorear, dibujar y posteriormente, leer y escribir, actividades que serán necesarias para su escolaridad y que usará por el resto de su vida.

La motricidad fina suele estar bien desarrollada entre los cinco y siete años de edad, que es cuando los niños comienzan a aprender a escribir, pero siempre se puede mejorar con actividades que impliquen trabajo manual.

A continuación te presento una lista de 15 actividades que pueden hacerse en casa para trabajar la motricidad fina:

  1. Tirar objetos o juguetes en una caja: Con la dinámica de agarrar y lanzar se trabaja tanto la motricidad fina (agarre) como la gruesa (lance).
  2. Llenar un toperware de arroz y esconderle letras, números, figuras, piezas de rompecabezas o lo que deseen para estimular el movimiento de pinza con los dedos y trabajar la coordinación mano-ojo.
  3. Lanzarle una pelota, carrito o juguete con ruedas a tu hijo para que lo busque, se agache a recogerlo y trate de lanzártelo de vuelta.
  4. Jugar con agua: Apretar una esponja o llenar y vaciar un recipiente con agua son juegos simples que ayudan a fortalecer las manos del bebé. Si agregas burbujas será aún más divertido.
  5. Hacer números o letras con crema de afeitar. Puede agregársele colorante vegetal para que la crema sea colorida. Si está en la etapa de bebé, puedes usar yogur o quizás whip cream.
  6. Matriuskas: Se puede hacer algo similar a las muñecas rusas con toperwares o recipientes de distintos tamaños y que el niño meta uno dentro de otro.
  7. Construcción: Anímalo a hacer torres y estructuras con cubos, legos, vasos plásticos o cualquier otro grupo de objetos con características similares.
  8. Sigue la pista: Escoge un par de carritos o juguetes pequeños con ruedas y ve marcando un recorrido que tu hijo deberá seguir con el suyo. Luego invierte los papeles y haz que él marque el camino que tú deberás seguir. También puedes dibujarle una pista en una cartulina grande.
  9. Enhebrar collares de pasta: Una de las actividades preferidas de las niñas, hacerse collares y pulseras usando un hilo grueso y pasta corta de forma cilíndrica.
  10. Rasgar papeles: Es un prerrequisito del desarrollo para la escritura, ya que en esta se desarrolla la motricidad fina en todo su esplendor. No apresures la pinza, no apresures la tijera, hay habilidades previas que debe consolidar.
  11. Manos en la masa: Pídele que te ayude a hacer la merienda, usa cortadores de distintas formas para hacer galletas o anímalo a que haga pancitos de distintas formas y tamaños.
  12. Colorear y dibujar: Proporciónale lápices de colores y papel, con el tiempo irá aprendiendo la mejor forma de agarrarlos y ejercer la presión justa para que no se rompa la punta ni se maltrate los deditos.
  13. Recorte y pega: Anímale a hacer un collage recortando y pegando imágenes de revistas. Si es mayorcito puede empezar su propio scrapbook.
  14. Hacer y deshacer. Para potenciar su psicomotricidad fina pídele que te ayude a enroscar y desenroscar tapas, abrochar y desabrochar botones o atar y desatar las trenzas de los zapatos.  
  15. Juegos de manos: Ya sean juegos de palmas acompañados de canciones como en el caso de las niñas u otros como Piedra, papel o tijera, los juegos de manos ayudan a la coordinación mano-ojo.

Estos son algunos ejemplos sencillos de actividades que no precisan de una gran planificación ni tienen mayor dificultad; tampoco requieren de una gran cantidad de materiales y, sin embargo, le proporcionarán un rato de entretenimiento a tu hijo.

Con esto quiero que observes que lo primordial no está en planificar una actividad compleja, costosa o que lleve mucho tiempo sino comprender que los niños aman y disfrutan hacer juegos sencillos y divertidos en su cotidianidad y, sobre todo, teniendo muy presente que uno de sus momentos favoritos en estas actividades es poder hacerlas y disfrutarlas junto a papá o mamá.

Cómo hacer plastilina casera

Aquí te dejo una receta para hacer tu propia plastilina, es muy fácil y requiere de pocos ingredientes, todos de uso común en casa:

  • 1 taza de agua
  • 1 taza de harina de trigo
  • 2 cucharadas de aceite
  • ½ cucharadita de sal
  • 2 cucharadas de cremor tártaro
  • Colorantes vegetales en líquido o gel.

Pon los ingredientes (menos el colorante) en una olla mediana y cocina a fuego lento revolviendo constantemente para que no se queme, hasta que la mezcla se despegue de las paredes y se forme una bola. Saca del fuego y deja enfriar; luego amasa durante un par de minutos, separa en partes y agrega una gota de colorante a cada una, luego amasa hasta que el color sea uniforme ¡y listo! Guárdala en recipientes plásticos o en bolsitas herméticas entre juego y juego.

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