Mi hijo no duerme bien. ¡Ayuda!

Mi hijo no duerme bien. ¡Ayuda!

Si tu hijo no duerme bien, obviamente tú tampoco duermes bien y es así como se origina una larga cadena de complicaciones que tienen como denominador común el cansancio.

Los niños necesitan más sueño que los adultos debido a que sus cuerpos están creciendo y su cerebro está almacenando una cantidad enorme de información.

En los recién nacidos el insomnio es un problema común, ya que el bebé suele tardar un par de meses en ajustar su reloj biológico para hacerse a la costumbre de dormir de noche.

Los patrones de sueño (ritmos circadianos) son regulados por la luz y la oscuridad; el niño comienza a desarrollar un ciclo alrededor de las seis semanas de edad y la mayoría logra un patrón regular entre los tres y seis meses.

En etapas posteriores los motivos de insomnio infantil son más variados y pueden obedecer a trastornos físicos o psicológicos, malos hábitos o condiciones negativas del contexto en el que vive el niño. En cualquiera de los casos es muy importante tomar medidas y hacer los correctivos necesarios pues un buen descanso es necesario para un desarrollo pleno y saludable.

Si tu hijo tiene problemas para dormirse o para permanecer dormido, entonces sufre de insomnio.

Insomnio infantil ¿qué lo causa?

Lo primero es descartar algún problema de salud que pueda trastocar el sueño. Habla con tu pediatra si observas alguno de estos síntomas:

  • Tu bebé se irrita de forma extrema y con mucha frecuencia.
  • El niño tiene problemas para respirar o ronca muy fuerte.
  • Tiene dificultad para dormir y mantenerse dormido, sobre todo si ves que durante el día tiene somnolencia o problemas de comportamiento.
  • Se despierta en forma abrupta o poco usual.

El insomnio también puede ser causado por problemas físicos puntuales como un dolor de estómago, de cabeza o muscular, así como cualquier otra sensación de malestar; siempre y cuando no sea recurrente, no hay de qué preocuparse.

Por el contrario, si la causa es un trastorno emocional severo como estrés, ansiedad o depresión es muy importante encontrar las causas que generan estos estados de ánimo y poner remedio antes de que puedan ocasionarle problemas de salud graves en el futuro.

En el caso de los adolescentes no debemos dejar de lado un posible consumo de sustancias como alcohol, tabaco o alguna droga que afecte el descanso y por supuesto, la salud.

¿Por qué le da miedo irse a dormir?

La somnifobia o fobia al sueño es muy común y ocurre porque el niño cree que puede ocurrirle algo malo mientras duerme. Este tipo de miedo suele aparecer entre los 2 y 4 años de edad, que es cuando está desarrollando su imaginación.

La oscuridad de la noche sumada a su capacidad para imaginar monstruos o personajes malignos es la combinación perfecta para desarrollar somnifobia y al igual que otras fobias, puede llegar a causar malestar físico cuando el niño sabe que se acerca la hora de dormir.

Esta condición tiende a disminuir a medida que crece y establece una diferencia más clara entre el mundo real y el de fantasía, y por lo general se supera alrededor de los 8 años de edad.

Pero si el miedo va en aumento o se hace crónico es recomendable que consultes con tu pediatra o un psicólogo infantil que le ayude a superarlo.

Si el niño tiene miedo de dormir porque cree que algo malo va a ocurrirle está sufriendo de somnifobia o fobia al sueño.

Insomnio y problemas de salud

Que el niño no duerma la cantidad de horas que su organismo necesita puede ocasionarle trastornos de comportamiento y de salud como los siguientes:

  • Dificultad para concentrarse, fatiga y cansancio durante el día.
  • Está de mal humor o se irrita fácilmente.
  • El insomnio puede contribuir con la ansiedad al incrementar los niveles de cortisol, la hormona que causa el estrés.
  • Trastornos del metabolismo y la producción de hormonas necesarias para su normal desarrollo.
  • El sueño inadecuado puede acelerar el desarrollo de la resistencia a la insulina, un factor de riesgo de la diabetes.
  • Trastornos en el sistema inmunológico.

Recuerda que además de la cantidad de horas que duerma tu hijo también es muy importante la calidad del sueño.

La higiene del sueño en los niños

Al llegar la noche, el cuerpo y la mente necesitan relajarse para prepararse para la hora de dormir; de allí que establecer una rutina es una buena forma para que esta transición sea exitosa. Eso es lo que se denomina higiene del sueño.

Si le permites ver televisión, jugar con la consola, usar el computador o el teléfono móvil hasta tarde, su descanso se verá muy afectado ya que está comprobado que la luz de estos dispositivos hace que el cerebro automáticamente la asocie con el día, alterando el ciclo normal del reloj biológico.

Por otra parte, si los padres muestran hábitos de sueño inadecuados y permanecen despiertos hasta tarde, también los pequeños querrán hacerlo. Dormir suficiente debe ser una prioridad de la familia.

El insomnio es hereditario; si los padres han sufrido problemas de insomnio, es probable que el niño también los presente.

A continuación, te doy algunos tips para ayudar a tu hijo a dormir las horas que necesita:

  • Prepara el ambiente: procura que el dormitorio esté oscuro o en penumbra, con una temperatura fresca y en calma, sin distracciones como televisores.
  • No empieces a darle alimentos sólidos antes de los 6 meses de edad, su sistema digestivo no podrá digerirlos y el sueño se verá afectado por un dolor de barriga.
  • Puedes darle a tu hijo un muñeco, peluche u otro objeto (una almohada pequeña o frazadita) que le transmita seguridad y paz.
  • Establece una rutina para prepararlo para el sueño: un baño antes de acostarse, cepillarse los dientes y leerle un cuento en la cama.
  • Fija una hora para dormir para toda la familia, que puede variar el fin de semana o en períodos de vacaciones escolares.
  • Evita darle bebidas con cafeína al menos seis horas antes de ir a dormir y limita su consumo durante el día.
  • Aprende a identificar los problemas del sueño, los más comunes son dificultad para dormirse, despertarse durante la noche, resistirse para ir a dormir, el síndrome de apnea del sueño, roncar y una respiración ruidosa y pesada mientras duerme.

Si sientes que necesitas apoyo profesional, escríbeme. ¡Estoy para ayudarte!

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