RUTINAS: Una de las claves de la tranquilidad en casa

En estos días, varias mamás me preguntaban cómo hacían para que su hijo durmiera toda la noche y la respuesta a esta y a muchas preguntas de esa índole confluyen en dos palabras: RUTINAS y HÁBITOS.

Puedo decirles que el secreto del éxito en la mayoría de los retos que se afrontan en la crianza de los niños está en CREAR RUTINAS ADECUADAS y diseñadas de manera consciente al tipo de requerimiento y personalidad del niño. Siempre digo que atender la individualidad de cada pequeño es primordial; tener siempre presente que, lo que les funciona a otros no necesariamente “le funcionará a mi hijo”.

“BUSCAR ESA CONEXIÓN CON TU HIJO”, (frase que uso mucho en mi libro Happy Kids) es la clave, y que una vez encontrada, esa conexión será la lucecita que te ayudará a determinar qué es lo que mejor se adecúa a tu niño en medio de “ese mar” de recomendaciones.

En ese sentido queda muy bien una cita de Alfred Adler, médico y psicoterapeuta austriaco y unos de los precursores de la Psicología Positiva. Él decía que:

“Una batalla con un niño es siempre una batalla perdida. Nunca conseguiremos su cooperación a través de la lucha. […] Ahorraríamos una incalculable cantidad de tensión y esfuerzo inútil si nos diésemos cuenta de que la cooperación y el amor jamás se consiguen por la fuerza”.

Es esa la CONEXIÓN, es eso lo que debemos “cultivar”.

Entendiendo los conceptos

LAS RUTINAS son acciones que se realizan regularmente y de la misma manera siempre. Además, que para hacerlas no se requiere un “esfuerzo intelectual”.

La implementación de una rutina efectiva conllevará la incorporación de hábitos positivos en el niño. Aunque para mucho signifique lo mismo rutinas=hábitos. Los hábitos son conductas que se desarrollan e internalizan luego de practicarse “rutinariamente”.

En este glosario también aparece la palabra COSTUMBRE que, dependiendo de la perspectiva, pueden ser positivas o negativas. Tal vez nos llegue a la mente frases de regaños como: “¡Deja esa mala costumbre!”. Lo cierto es que estas tres palabras deberemos afianzarlas desde el lado más positivo posible.

En qué nos beneficia la rutina

Una rutina adecuada conllevará muchos beneficios a los niños, pero también a los padres, porque en la medida en que todo marche fluidamente en casa, todos disfrutarán de esa armonía. Es como los engranajes de una máquina bien ajustados y lubricados, que hacen que todo se mueva correctamente.

Puedo resaltar varios aspectos positivos:

Baja los niveles de ansiedad en los niños. Algunos padres sienten temor en imponer disciplina a sus hijos, porque lo asumen como una acción represora. Pero una disciplina llevada con respeto y equilibrio surte un efecto de “contención” y tranquilizador. Aunque suene contradictorio, a veces, los niños que son ansiosos, manifiestan rabietas con facilidad y son muy intranquilos es porque provienen de un entorno desorganizado, sin límites y normas.

Les otorga autonomía. Una vez que aprenden a realizar sus tareas con fluidez: se cepillan los dientes solitos, escogen su ropa y se visten solos, por ejemplo; se sienten “niños grandes” y eso les da satisfacción.

Aprenden a organizarse. Entienden la importancia de llevar a cabo una tarea de principio a fin en un tiempo estipulado.

Aprenden a el significado de responsabilidad. Se sentirán gratificados al cumplir con los objetivos.

Descubren el valor del trabajo en equipo y la cooperación. Al involucrarlos en labores del hogar acordes con su edad, se dan cuenta cómo su aporte, por pequeño que sea, es importante y hace la diferencia.

No desestimar el modelaje

A veces los padres se encuentran con muchas dificultades para establecerles rutinas a sus hijos y terminan dándose cuenta de que ellos tampoco las tienen y viven en desorganización. Obviamente esto es una piedra de tranca, pues lo que no se practica no se puede enseñar.

Está más que repetido por terapeutas y educadores que “se enseña con el ejemplo”. Nosotros los adultos somos los modelos a seguir por nuestros pequeños. Por eso debemos tener siempre presente que no ganamos nada “diciéndoles” lo que tienen que hacer mientras que ven y perciben lo contrario. La coherencia es primordial.

Las rutinas ayudan a consolidar hábitos positivos

Los básicos

Desde que el niño llega al mundo los padres deben empezar a crear sus rutinas, y a medida que van creciendo estas se van adaptando a su rango de edad.

Hay unas rutinas que podemos considerar básicas y se deben incorporar desde tempranas edades:

La comida. Alimentarse a las mismas horas cada día. Sentarse correctamente a la mesa sin elementos distractores (Tablet, celular, televisión, entre otros).

El sueño. Ir a la cama a la misma hora. Realizar actividades relajantes antes de dormir. Retirar la estimulación visual con suficiente antelación. Tomar un baño relajante.

El aseo personal. Lavarse las manos con regularidad. Cepillarse los dientes después de cada comida. Mantener la higiene de todo su cuerpo.

Jugando siempre es mejor

Es increíble todo lo que aprenden los niños con las actividades lúdicas. Los conocimientos quedan fijados en sus cerebros casi de manera imperceptible y lo que ellos recuerdan es “lo bien que la pasaron” haciendo esa actividad.

Así que, una vez más, deberemos echar andar nuestra imaginación para las tareas que ellos deben llevar a cabo tengan algún detalle divertido. Por ejemplo, hacer un reto de invención de cuentos para narrarlos en la cama antes de dormir.

Otra idea que les puede resultar muy motivadoras a los niños es que elaboren juntos el itinerario de sus “quehaceres”. Pueden hacerlo en una cartulina grande y añadirle colores y dibujos alusivos a las tareas que tienen que hacer; seguramente resultará en una linda manualidad. En el mercado se consiguen stickers de emoticones que servirán para ponerlo en cada día según haya sido su desempeño. Esto no debería convertirse en un sistema de premios o castigos, si no que les sirva de autoevaluación de cómo van asumiendo sus responsabilidades de cada día. Ahora bien, si quieres establecer algún tipo de recompensa por “la misión bien cumplida” no está mal, solo te sugiero que no sea algo material; porque el cumplimiento de sus deberes es ineludible.

El refuerzo positivo es importante, especialmente porque la rutina, por repetitiva, puede que le resulte en algunas ocasiones aburrida y quiera incumplirla. En estos casos está bien ser flexible y que si algunos de los días no puede cumplir con algunas de las actividades no pasa nada, solo que tendrán que prever algún mecanismo de recuperación o vuelta al equilibrio.

En conclusión, la implementación de una rutina equilibrada es un proceso que toma tiempo, requiere paciencia y forma del aprendizaje integral del niño y su desarrollo psicoemocional. CONÉCTATE CON TU HIJO y ya verás que todo fluye.

Si todavía tienes dudas, escríbeme, estoy para ayudarte.

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